sábado, 10 de octubre de 2009

Amor de renuncia y amor impuesto









De no ser porque mi vecina Belén Bastidas, me señaló la existencia de este tipo de amor, no lo hubiera transcrito en el blog, ya que lo había dejado a un lado, por no recordarlo. Agradezco altamente su valioso aporte.

El Amor de Renuncia es la imposición despiadada de anular a la fuerza una relación amorosa, por capricho o por circustancias favorables a la persona que actúa con tal perversidad. Un caso típico, en la Literatura, de estos amores desgraciados son los de Romeo y Julieta, que conllevaron a los jóvenes amantes a una muerte prematura. Otro caso muy triste en que se sacrifica el amor, por razones económicas, está expuesto en la novela "Aura o las Violetas" del escritor colombiano José María Vargas Vila, basada en un hecho real, el cual dejó sumido al escritor en un insuperable escepticismo hacia las mujeres. En el cine, en el film "Shakespeare Apasionado", observamos el sufrimiento de los amantes, al ser separados por convencionalismos sociales.

La irrespetuosa intromisión hacia el sentimiento del Amor, no sólo se manifiesta en la Literatura y en el cine. En el pueblo de Araure, en el año 1957, conocí a una dama que se impuso el autocastigo de no contraer nupcias con nadie porque su pareja no fue aceptada por sus padres, quienes la obligaron a renunciar a su noviazgo. Hoy permanece, aún, soltera


Aquí les dejo una historia, cuyo protagonista, desde un país no muy lejano, quiso colaborar con esta página:

El ruido del motor del automóvil, al marcharse, aún resonaba en su habitación, lugar elegido para el refugio de su soledad impuesta. En ese momento, todo intento de diálogo con sus amigos cercanos, fue aniquilado para dar paso al monólogo que abrazaba su dolor:

"Siento un revés en mi pecho. Por primera vez en mi vida sé lo que es llorar en silencio".

La atmósfera de desesperante nostalgia, lo trasladó a un pasado reciente, ofreciéndole la imagen de su nueva vecina, recién llegada de un país tropical. Aquella niña, que aún no asomaba a la adolescencia, lo cautivó desde el primer encuentro. Fue una atracción recíproca que fue cediendo al encanto de un noviazgo secreto.

José estrenaba una fresca adolescencia, que aquel mediodía exhibía a largos pasos, mientras se dirigía a buscar a Betsi a la escuela. En el trayecto, de regreso a casa, los sorprendió un inclemente aguacero, por lo que, apresuradamente, entraron a una cabina telefónica a acampar y allí José, jadeante, la colmó de besos.

"En cada beso mi corazón estallaba, palpitaba mi sexo. Sentía por primera vez lo que sentiría toda la vida, de aquí en adelante".

Ahora, acostado en su lecho, no asimilaba aún la decisión de los padres de Betzi de separarla, a 60 kilómetros de distancia, de sus besos, de sus abrazos, de su corazón, de su vida... Pero su juventud, vigorosa de amor, lo levantó del piso de la depresión y cuando tuvo bien claras sus ideas, tomó el teléfono, se comunicó con la niña e inventaron una clave para las sucesivas llamadas. De manera que una tarde le anunció que iría a verla. Al siguiente día, dejó sus libros al cuidado de un compañero de clases y... allí estaba ella, esperándolo en la carretera y él, bajándose apresurado del autobús:

"La vi y la abracé, lloramos, nos besamos, subimos a una colina muy callados, sentíamos nuestro dolor y nuestro triunfo de habernos visto. Al llegar a la parte más alta de la cima, me señaló el lugar donde vivía. Estabamos contemplando aquella zona fresca, en cuya vegetación predominaban los pinos, cuando, en la parte baja de donde estabamos, pasaron unos jinetes y Betsi, me hizo saber que uno de ellos la pretendía, sin corresponderle, porque no le gustaba, pero en su casa lo recibían muy bien. Mi corazón palpitó sintiendo el peso de la desventaja, pero mi angustia se fue atenuando al tenerla tan cerca con toda la carga de su amor ofrecido para mí, solamente.

Dos horas después, al percibir que la buscaban, nos escondimos para darnos el último beso con sabor a lágrimas. Bajé a grandes saltos la colina hasta llegar a la carretera donde pedí aventón y llegué a casa con una tristeza que me duró dos días.

La estocada final de mi dolencia, me la proporcionó la prima de Betsi cuando me comunicó que, después de un noviazgo, forzado por sus padres, ella se había casado. Posteriormente, supe que a los 16 años ya era madre de un bebé. No la volví a ver.

Unos años después un amigo me informó que Betsi estaba donde su prima, a una distancia de dos calles de la mía. El corazón me dio un vuelco, pero no pude verla. Fue mejor así. Nuestra separación estuvo impulsada por familias de economía fuerte, en donde dos destinos fueron sacrificados por convencionalismos económicos y sociales... ¡Parece que estuvieramos en la edad del Oscurantismo Medieval!.

José Sánchez.



1.- "El amor de renuncia es el amor más triste, más trágico y más doloroso".
                              Belén Bastidas.

2.- "La vida le tiende emboscadas a los grandes amores".
                             Leonardo Padrón
                            (Telenovela: "La Vida Entera").

3.- "El amar por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano".
                            Albert Einstein.

4.- "El amor no se vence, el amor siempre lucha, el amor es algo a lo que no se debe renunciar".
                           Telenovela colombiana: "Amantes del Desierto".
                           Personaje: Abelardo.

5.-  "Nunca renuncies al amor, renuncia a las personas que no te supieron amar".
                           Rincón rebelde.

6.-  "No se puede forzar a un corazón a pasar por donde él no quiere entrar"
                           #CircoMEGA.

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