jueves, 26 de enero de 2012

Cambios Fisiológicos en el Amor (5) "EL AMOR ES MÀS QUE UNA ALTERACIÒN BIOQUÌMICA"


















EL AMOR ES MAS QUE UNA ALTERACION BIOQUIMICA.

Antes de que alguien se fije en alguien, ya ha elaborado un mapa mental que determina lo que le hará amar a una persona y no a otra. Según investigadores estadounidenses, el sentimiento romántico parece activar las partes del cerebro que son ricas en dopamina, un compuesto químico que tiene efecto sobre las emociones.

Un estudio de la Universidad Estatal de New York concluye que, si bien el sexo y el amor pueden venir juntos, no son lo mismo y anota, además, que el amor es la experiencia más poderosa y duradera que enfrenta el ser humano.

El reconocido especialista Arthur Aron, parte del equipo científico que condujo la investigación que fue publicada por la Sociedad Americana de Psicología, señala que "el sexo y el amor involucran sistemas del cerebro muy diferentes" .

Por su parte, la doctora Lucy Brown del colegio de Medicina Albert Einstein, quien también participó en el estudio, dijo: "Para sorpresa nuestra, las regiones activadas en relación con el intenso amor romántico fueron principalmente las del lado derecho del cerebro, en tanto que las regiones activadas en relación con la atracción física estuvieron principalmente en el lado izquierdo".

Según los expertos, otra conclusión a la que llegó el estudio es que, a medida que dura la relación amorosa, también madura la mente. "Encontramos varias áreas del cerebro donde la fuerza de la actividad neural cambiaba con la duración del idilio. Todos sabemos que las relaciones son dinámicas en el tiempo, pero ahora con este estudio empezamos a observar qué ocurre en el cerebro a medida que madura la relación amorosa", señala Brown.
Pero sin duda, la conclusión más contundente a la que llegaron es que el proceso de los sentimientos románticos involucra una constelación de sistemas neurales y, en definitiva el amor gana al sexo en cuanto a lo que se refiere al poder sobre la mente humana.

El equipo que realizó el estudio utilizó también aparatos de resonancia magnética y otras medidas con el objeto de confirmar lo determinado. Es así que se comprobaron dos de los más importantes resultados: 1) el amor intenso y romántico de las primeras etapas está asociado con las regiones subcorticales de la recompensa, ricas en dopamina y 2), el amor romántico compromete a los sistemas cerebrales asociados con la motivación para alcanzar una recompensa, un premio.

De manera que el enamoramiento, según lo comprueban los estudios científicos, está más ligado a la química (aunque ésta sea poco seductora) que a la poesía y, por tanto, los enamorados frustrados deberían echarle la culpa de su tristeza a las moléculas alborotadas y no a una noche estrellada.

Los síntomas del enamoramiento que, por fortuna, muchos hemos percibido en alguna ocasión son tan sólo el resultado de complejas reacciones químicas del organismo que nos hacen, a todos, sentir aproximadamente lo mismo, aunque a nosotros nos parezca que nuestro amor es único en el planeta.

En base a ésto, para el licenciado en Ciencias Químicas, el español, Francisco Muñoz de la Peña Castrillo, "el verdadero enamoramiento parece que sobreviene cuando se produce en el cerebro la feniletilamina, compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas.

Al inundarse el cerebro con esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina,(neurotransmisor reponsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxitocina y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales.

En otras palabras: se inicia el enamoramiento. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando sin tener la menor sensación de cansancio o sueño".

Intentando hacer un resumen de todo lo aprendido gracias a los estudios científicos que han logrado comprobar que el amor es un asunto químico, para conservar la pareja es necesario buscar mecanismos socio culturales (grata convivencia, costumbre, intereses mutuos, etc.). tenemos que luchar porque el proceso deje de ser sólo químico.

Si no se establecen lazos de intereses comunes y empatía, la pareja, tras la bajada del primer oleaje, se sentirá cada vez menos enamorada y, poco a poco, llegará la insatisfacción, la frustración, la separación, e incluso el odio.

La química del amor es una expresión acertada
Dentro de la inmensa cascada de reacciones emocionales que se producen en el enamoramiento hay electricidad (descargas neuronales) y hay química (hormonas y otras sustancias que participan). Ellas son las que hacen que una pasión amorosa descontrole la vida de quien cae preso en las redes de Cupido y las que explican en gran parte las señales inequívocas del enamoramiento.

Según los análisis del especialista español Francisco Muñoz, cuando encontramos a la persona deseada se dispara la señal de alarma, nuestro organismo entra en ebullición y, a través del sistema nervioso, el hipotálamo envía mensajes a las diferentes glándulas del cuerpo, ordenando a las suprarrenales que aumenten inmediantamente la producción de adrenalina y noradrenalina (neurotransmisores que comunican entre sí a las células nerviosas).

Los efectos se notan al instante y son:
El corazón late más de prisa (130 pulsaciones por minuto).
La presión arterial sistólica (la que se conoce como máxima) sube.
Se liberan grasas y azúcares para aumentar la capacidad muscular.
Se generan más glóbulos rojos a fin de mejorar el transporte de oxígeno en la sangre.

Por eso, sin duda, dice Muñoz, el amor es una enfermedad con su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio ámbito de acción. "Si en la cirrosis es el hígado, los padecimientos y goces del amor se esconden, irónicamente en esa ingente telaraña de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso autónomo. En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento".

A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos los capilares, folículos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El suave músculo intestinal, las glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero está sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas. Las ordenes se suceden a velocidades de vertigo: ¡Constricción! ¡Dilatación! ¡Secreción! ¡Erección!. Todo es urgente, efervescente, impelente... Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del siento luego existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias..., el territorio donde la razón es una intrusa".
Diario barquisimetano "HOY", 10 de Febrero de 2008.

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